domingo, noviembre 27, 2011

¿Qué camino he de escoger?


La vida solo sirve para morirse. Y no es hasta justo antes de la muerte, cuando nos damos cuenta de que la hemos desperdiciado. Nos arrepentimos de lo que fuimos, de nuestros actos, de las palabras y momentos que faltaron. Pero yo no quiero arrepentirme nunca de mis decisiones sobre ti.
Soy consciente de las deficiencias en mi vida. Y no encuentro manera alguna de resolverlas. Pero tú me recuerdas cada día que existe una salida.
Cuando las calles huelen a tierra mojada, es imposible huir de la lluvia. Por que puedes cerrar los ojos para no verla, o tapar los oidos para no escucharla, pero es imposible dejar de respirar, dejar de sentir que sigue ahí. 
Contigo pasa algo parecido.
Intento no verte. Huyo cuando nos cruzamos. Soy incapaz de sostenerte la mirada. Pero tú sigues parado, justo enfrente. Recordándome que es imposible ignorar la lluvia.
Y he de tomar una decisión. Escoger un camino. 
Seguir a mi corazón y volver a perderme, arriesgarlo todo para ganarte.
O hacer oidos sordos a lo que quiera que mi alma esté gritando, encerrarla en el lugar más recóndito de mi cuerpo, y seguir con la rutina, esperando que algún día su voz se apague junto con tu luz.

jueves, noviembre 03, 2011

No sé volver.

Me siento extraña.
Completamente vacía.
Soy incapaz de llorar por ti. A penas pienso en ti. Y hoy me di cuenta de que ya no te quiero.
Y lo cierto es que a veces preferiría hacerlo, aunque tú ya no lo hicieras.
Ahora que ya no te extraño, que ha dejado de doler, no me siento viva.
Ni tan si quiera escribir me hace respirar.
En la cabeza solo tengo problemas, y el día a día se ha transformado en una desoladora monotonía.




Me he quedado en medio del mar subida en una barca sin remos. Te los regalé justo antes de jurarte que volvería. Y ahora no sé volver.