miércoles, abril 20, 2011

Cuanta decepción

Aquella tarde, cuando abrí la puerta, descubrí que la casa estaba a oscuras. Y también vacía. Me recordó a mi corazón, ese ser solitario en el que se había convertido en los últimos tiempos.
Poco después, entré en mi habitación. Los recuerdso en miles de fotos amontonadas, los diplomas apilados en las estanterías... Había perdido la ilusión por el reconcimiento a mi trabajo y la alegría al revivir tiempos pasados. Se me escapaba la vida de las manos. Más no la vida de mi cuerpo, si no la entereza de mi alma. De este alma mia que se pudría en el tormento de no saber elegir.


Abrí mi maleta. Un pantalón largo y un abrigo, haría frio.
Pero no tenía rumbo, no existe ningún destino en el que pueda dejar atras al mundo.

2 comentarios:

Reptile dijo...

No existe ningún destino donde pueda dejar atrás al mundo.

Me siento tan así, y sin embargo, no veo la hora de partir.

PATRICIA dijo...

No te preocupes, estoy en busca de ese lugar.
En cuanto lo encuentre, te aviso.