lunes, enero 31, 2011

Solo me consuela pensar que nunca nadie te escribirá desde tan al fondo como yo lo hice.

Es cierto.
Hoy he llorado.
Pero no por ti.
Si no por mi.

Es cierto.
Hoy he llorado.
Pero no por mi.
Si no por ti.

Y mañana no lloraré de nuevo. Por ninguno de los dos.
Solo lloraré por nosotros.
Ese nosotros que nunca existió.

Lloraré por las madrugadas que vamos a perder. Que nunca se darán.
Esas oportunidad que no volverán jamás.
Y después, nunca más lloraré.

El amor parece único y verdadero cada vez.  Y duele. Y duele. Y duele aún más si es posible. Hasta que parezca que el corazón rebentará.

Y ayer creía que te olvidaba, y hoy, de repente, al despertar, te encuentro merodeando por mis pensamientos; tan hermoso como siempre, tan desgarrador como nunca.
No me quieras más. Yo mañana voy a dejar de amarte.
Si. Lo he decidido.
Definitivamente, se acabó.

Se acabó y sé que nunca terminará.

martes, enero 25, 2011

Silencio.

Me gusta el silencio.
Me gustan los ruidos del silencio.
Me gusta la tranquilidad del silencio.
Me gusta la serenidad del silencio.
Me gustas tú en medio del silencio.
Me gustas tú en todos lados.
Me gustas tú, y me gusta el silencio.
¿Por qué nunca nos hemos encontrado en medio del silencio?
Te invito a charlar un rato a solas en silencio.
Sin separar los labios, como me gusta charlar cuando se está a solas.
Te invito a mirarnos sin abrir los ojos, solo tocando, oliendo, sintiendo de verdad.
Te invito a pasar toda una noche soñándonos, estés donde estés.


Hoy he vuelto a buscarte. Creo que voy a memorizar todas las arrugas de esa camiseta blanca y roja. Exprimo demasiado lo único que sé de ti.

sábado, enero 22, 2011

Esperanzas renovadas.

Voy a contarte un secreto.
En realidad, TODO es una ilusión.
La fama, la gloria, el honor, el dinero, el poder, la belleza, el amor...
Son vanos fantasmas de niebla y polvo.
Lo único real es la esperanza, pero no en ningún Dios, medicamento o billete: si no la esperanza en NOSOTROS MISMOS.


Suerte en los exámenes de febrero.

jueves, enero 13, 2011

Tengo y no tengo nada.




Ahora que he aprendido a volar, no volveré a cortarme las alas a menos que esté completamente segura de haber llegado a mi destino definitivo en tierra.
Es demasiado doloroso tener que hacerlas crecer de nuevo para volver a reanudar el vuelo.