domingo, noviembre 14, 2010

Por aquel invierno que nunca volverá.


Que extraño es el tiempo.
De repente, ya es invierno, casi sin darme cuenta.
La calefacción encendida, un chocolate caliente entre clases, los cristales del coche helados cada mañana.
Y casi sin darme cuenta, también, vas saliendo de los momentos importantes y especiales del día a día.
No lo habría creido hasta ahora, pero puede llegar a ser asombrosa la capacidad con la que el corazón puede sanar, cuando de verdad estamos convencidos de que es el momento de olvidar.

2 comentarios:

maktub dijo...

que bueno
que sencillo y que bueno a la vez
me ha encantado!

PATRICIA dijo...

Muchísimas gracias Maktub!
Llevas razón, es sencillo. A veces nos enredamos demasiado con aquello que sentimos cuando hay una solución bien fácil esperando a la vuelta de la esquina.
Un saludo