jueves, noviembre 04, 2010

Fidelidad.


Mis cortinas son rojas. Cuando la luz entra a través de ellas, mi habitación también es roja.
De hecho, he colocado un ramito de rosas blancas, y cuando es de día, todas ellas también son rojas.
Todas menos una.
Es la rosa que continua fiel a su esencia, con independencia de todo lo demás.
Me gusta esa rosa blanca, porque nunca se volverá roja.

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