domingo, octubre 24, 2010

Una vez fue suficiente.


No es justo. Aunque nadie dijo que la vida lo fuera.
Nunca atendí a razones. De hecho, nada en mi atendió a razones jamás.
Viví. Pero viví con miedo a poner el corazón en aquello que hacía. Con el miedo de perderlo en el intento.
La vida me ha dado una bofetada donde más dolía.
Me ha enseñado que no se debe apostar nunca el corazón.
He aprendido la lección.
Jamás volveré a arriesgarlo. Una vez fue suficiente.

2 comentarios:

Reptile dijo...

El corazón es para arriesgarlo. Es triste, pero es así. Necesitá arriesgarse y abrir todas las puertas hasta encontrar la de su hogar.

PATRICIA dijo...

Y que difícil es encontrar esa puerta...