domingo, octubre 24, 2010

Me queda recurrir a Bécquer.

No sé lo que he soñado
en la noche pasada.
Triste, muy triste debió ser el sueño,
pues despierto la angustia me duraba.
Noté al incorporarme
húmeda la almohada,
y por primera vez sentí al notarlo
de un amargo placer henchirse el alma.
Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría...
¡Sé que aún me quedan lágrimas!
 
 

Ni si quiera caben alegrías en la tristeza... Es imposible. No pueden quedarme más lágrimas.

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