viernes, julio 09, 2010

seis mil cuatrocientos setenta millones, ochocientos dieciocho mil, seiscientos setenta y uno

Es cierto. Estaba perdida, y la peor parte resultaba ser, que no sabía en que parte del camino me había desviado.
Anoche nos sentamos a hablarlo. Creo que nunca antes lo había hecho. Llegó a reirse en mi cara con algunas de mis preguntas. He de reconocer, que para tratarse de mi corazón, existen muchas diferencias entre nosotros.
Me ha traido de vuelta, y no sé muy bien de donde, pero he vuelto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

hahaha interesante, profunda la reflexión que tuviste, a veces las personas no se detiene a reflexionar aunque sea un poco si las personas lo hicieran mas a menudo este mundo seria distinto, saludos y que estes bien :)