jueves, junio 03, 2010

La mariposa dentro del huracán

Tenía la cabeza entre las piernas. Me tragaba las lágrimas al compás que mordía mi lengua para intentar no gritar. Los dedos engarrotados por el dolor. El cuerpo era un rictus de terror.
Me doblaba sobre mi una y otra vez, intentando parar esa angustia que me atormentaba. Durante algunos momentos, la vista se me nublaba, y la cabeza no podía pensar en nada más que no fuera ese dolor que ardía por dentro.

Es algo así como la mariposa, atrapada en el interior de un huracán. Consciente de que el fin está próximo, sin ninguna salida a la salvación.

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