domingo, junio 27, 2010

Desolación

La soledad no es mala para aquellos que la buscan. Desoladoras para quienes la encuentran de forma inesperada.
Lo sé. Antes que yo hubo otros que también sucumbieron. Dejar de ser fiel a uno mismo por él.
El amor no es hermoso. Ni si quiera aquello que lo precede. Es solo un poco más de dolor enmascarado detrás de besos y caricias.

El último dolor que nadie me cause.



PUEDO escribir los versos más tristes esta noche. 
Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". 
El viento de la noche gira en el cielo y canta. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 
Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como pasto el rocío. 
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 




Poema 20 de 20 poemas de amor y una canción desesperada
Pablo Neruda

viernes, junio 25, 2010

Hoy voy a dormir en el suelo. Incluso el roce de las sábanas me resulta insoportable ya.
Y es que me duele cada célula de piel que has tocado, o al menos, que he soñado que tocabas.

martes, junio 22, 2010

Tengo ganas de ti...


Ninguno hace caso del agua que va después de la lluvia, cuando vuelve el sol. Poco importa, si sobre esa agua hay lágrimas después de haber llorado por amor, por dolor. El agua se evapora, vuelve al aire y a nuestros pulmones, respirando el viento que sentimos en la cara. Y las lágrimas vuelven a entrar en nosotros, como las cosas que hemos perdido, pero nada se pierde en realidad. Cada segundo que pasa, cada luna que surge no hacen más que decirnos: Vive y ama lo que tú eres, como tú seas, por lo que seas. Mira en lo alto hacia el cielo, cierra los ojos y no te canses nunca de soñar. GIN, la vida es muy corta para no ser felices... JUNTOS


by F. Moccia

viernes, junio 11, 2010

Sueños Blancos



Veo este cuadro casi todos los días. Sueños Blancos.
Qué difícil resulta salir a la calle. Mirarse en el espejo y pintar, a la fuerza, una sonrisa en la cara.
Ojalá yo también pudiera pasarme la vida colgada al fondo del pasillo, en la pared de la derecha. Simplemente mirando por la ventana, observando la vida del resto, sin preocuparme por una propia.
















Sueños Blancos. Eduardo Naranjo

jueves, junio 03, 2010

La mariposa dentro del huracán

Tenía la cabeza entre las piernas. Me tragaba las lágrimas al compás que mordía mi lengua para intentar no gritar. Los dedos engarrotados por el dolor. El cuerpo era un rictus de terror.
Me doblaba sobre mi una y otra vez, intentando parar esa angustia que me atormentaba. Durante algunos momentos, la vista se me nublaba, y la cabeza no podía pensar en nada más que no fuera ese dolor que ardía por dentro.

Es algo así como la mariposa, atrapada en el interior de un huracán. Consciente de que el fin está próximo, sin ninguna salida a la salvación.