domingo, mayo 02, 2010

Unos ojos, los tuyos, nada más...

Te vi un punto, y, flotando ante mis ojos,
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha obscura, orlada en el fuego,
que flota y ciega si se mira al sol.

Adondequiera que la vista fijo,
torno a ver tus pupilas llamear;
mas no te encuentro a ti; que es tu mirada:
unos ojos, los tuyos, nada más.

De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir;
cuando duermo los siento que se ciernen
de par en par abiertos sobre mí.

Yo sé que hay fuegos faustos que en la noche
llevan al caminante a perecer:
yo me siento arrastrado por tus ojos
pero a donde me arrastran, no lo sé. 


GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

2 comentarios:

Carlos Riveros dijo...

ohh! gustavo adolfo bécquer! mi siempre admirado maestro... gracias por hacerme leer -sin querer, claro- estos versos. los necesitaba ante tanta soledad...

lo mejor para ti.

PATRICIA dijo...

Muchas gracias!
Yo también necesito muy de vez en cuando volver a sus rimas. Creo que es el libro que más veces he leido...