sábado, mayo 22, 2010

No tengo dudas.

Ha vuelto el verano. Las eternas tarde bajo el sol sofocante. La ensalada de pasta de los domingos al mediodía.
Hoy me he acordado del dibujo de la playa que con más o menos destreza, coloreabamos el último día de clase de cada curso durante la educación primaria. Y hoy estoy aquí. Acercándome sin freno a un abismo, un acantilado, un precipicio.
Desconozco su profundidad. Su cercanía. ¿Sobreviviré al impacto? Creo que aún quedan algunos pasos hasta llegar.
Un cartel, desafiante, se sitúa a poco menos de un metro del final. No consigo verlo. Corro en su dirección, me mata la curiosidad.
Tan solo un número en el cartel: 18. No tengo dudas ahora. Salto sin tan si quiera cerrar los ojos.

No hay comentarios: