martes, abril 13, 2010

Gritos


















"El tiempo es cíclico" decían los mayas. Y en consecuencia, la vida también.
Yo he vuelto a retomar el inicio de uno de mis eternos períodos. ¿Apatía? No, simplemente desaparecen las ganas de sentir. Me he refugiado en los libros de nuevo, ahora que permanezco las horas sentada simplemente imaginando, y no paro de repetirme una y otra vez que pasará. Me molesta la luz del día, la compañía de la gente, no me reconozco en el espejo y lo peor: paso los días enteros incapaz de comer absolutamente nada.
No quiero preocuparme. Seré paciente y sacaré con cuidado todas y cada una de las estalactitas que tengo clavadas. Me escuecen cuando hablo, cuando pretendo estudiar, cuando me digo que puedo olvidarte y cada vez que intento sonreir.
No le busco razones a esta situación. Ya las he econtrado: a todo el mundo le asusta ver tan si quiera los destellos del abismos de la infelicidad.

 

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