martes, octubre 27, 2009

El bosque negro



Me até las manos a la espalda. Hasta el propio cielo se había turbado lila.

Puedes perderte de noche.
Puedes perderte en un bosque oscuro, El bosque negro, y pedirle a una estrella que te lleve de vuelta. Pero no dudes nunca en ninguno de tus pasos. Yo siempre reservaré un par de ojos para tu espalda.

Hoy el frío se cala hasta los huesos.

Me aterra la idea de continuar haciendo cruces y no ver el final.




Me duele que sea tu cara la única que veo y quiero ver de camino a las estrellas.
Me aterra la idea de salir a tu encuentro y no verte allí.

2 comentarios:

er bolly dijo...

me a gustao esta entrada mas de lo ke me suelen gustar las normales, nose le veo algo ke me gusta muxo. I L U

PATRICIA dijo...

Los mejores momentos de la lectura son aquellos en los que te encuentras con algo (un pensamiento, una sensación, una manera de entender el mundo) que hasta entonces creías que era íntimamente personal, que sólo era tuyo; y ahora, de repente, lo encuentras expresado por alguien, una persona a la que ni si quiera conoces, o que hace tiempo que ha muerto incluso. Y es como si del libro surgiera una mano y cogiera la tuya.

Los chicos de historia. Alan Bennett

¿Sientes tú esto cuando lees mi blog? ;)