sábado, octubre 10, 2009

Al compás que yo me los voy tomando...

No puedes ver la soledad en la cara de la gente. No puedes arrancar los botones de su camisa y rajarle el pecho para buscar las heridas producidas en su corazón. No puedes encontrar la soledad buscando en sus bolsos, en sus bolsillos, en su perfume o en su comida favorita.
Yo encuentro la soledad en los tablones de corcho sin fotos y montajes. En los últimos estantes vacíos de un armario sin una camiseta de recuerdo. En los buzones solo atestados de facturas, o la voz que anuncia no tiene mensajes nuevos.
Y la lluvia me pone melancólica, por que no solo encuentro vacío el mundo que hay a este lado de mi ventana, si no también esa jungla que se extiende ahí fuera.


A mi me prometieron la luna, y con solo una promesa creí poseerla. Ahora me doy cuenta que tendré que sobrevivir con solo un trocito de ella. Un trocito efímero y temporal que algún día desaparecerá de mi memoria y al contarlo dirán que simplemente fui una loca por creer que de verdad aquello ocurrió.

Y mientras tanto, hasta que tú decidas, vas sirviéndome el dolor en chupitos... al compás que yo me los voy tomando.

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