martes, octubre 27, 2009

El bosque negro



Me até las manos a la espalda. Hasta el propio cielo se había turbado lila.

Puedes perderte de noche.
Puedes perderte en un bosque oscuro, El bosque negro, y pedirle a una estrella que te lleve de vuelta. Pero no dudes nunca en ninguno de tus pasos. Yo siempre reservaré un par de ojos para tu espalda.

Hoy el frío se cala hasta los huesos.

Me aterra la idea de continuar haciendo cruces y no ver el final.




Me duele que sea tu cara la única que veo y quiero ver de camino a las estrellas.
Me aterra la idea de salir a tu encuentro y no verte allí.

sábado, octubre 17, 2009

HOY

Y esta noche me siento enfrente de mi tablón de corcho casi vacío. Una tabla periódica no es suficiente compañía para hacerme sacar de la mente la idea de que hoy algo ha cambiado.
Nada será suficiente para no hacerme creer que nunca antes me había sentido así. Tan extraña sensación que hoy me quedé muda... Tan extraña sensación que no sé como describirla.

sábado, octubre 10, 2009

Al compás que yo me los voy tomando...

No puedes ver la soledad en la cara de la gente. No puedes arrancar los botones de su camisa y rajarle el pecho para buscar las heridas producidas en su corazón. No puedes encontrar la soledad buscando en sus bolsos, en sus bolsillos, en su perfume o en su comida favorita.
Yo encuentro la soledad en los tablones de corcho sin fotos y montajes. En los últimos estantes vacíos de un armario sin una camiseta de recuerdo. En los buzones solo atestados de facturas, o la voz que anuncia no tiene mensajes nuevos.
Y la lluvia me pone melancólica, por que no solo encuentro vacío el mundo que hay a este lado de mi ventana, si no también esa jungla que se extiende ahí fuera.


A mi me prometieron la luna, y con solo una promesa creí poseerla. Ahora me doy cuenta que tendré que sobrevivir con solo un trocito de ella. Un trocito efímero y temporal que algún día desaparecerá de mi memoria y al contarlo dirán que simplemente fui una loca por creer que de verdad aquello ocurrió.

Y mientras tanto, hasta que tú decidas, vas sirviéndome el dolor en chupitos... al compás que yo me los voy tomando.