miércoles, octubre 08, 2008

Creación de Dante era el libro

Con una clase de matemáticas... se pueden crear tantas historias.
Hoy me perdí en mil mundos que distaban entre ellos tan solo la combinación lineal de dos columnas en una matriz triangular... Pero cuando regresé, encontré aquel libro, en aquella mesa de aque dueño, que en aquel tiempo me robaría el corazón.
Y no pude contenerme. Hay cosas que deben volver a nuestra memoria irremediablemente, ya sea por ser estación, o por la fuerza gravitatoria de la luna.
No podemos evitarlo, hay poesías que nos marcan el alma. Yo crecí entre creaciones de Bécquer, escuchando cada noche dos conjuntos de metros que siempre empezaban con un Tu pupila es azul...
Y hoy quiero hacer aquí una selección de aquellas poesías que incoscientemente mi mente sigue con tan solo oír el primero de sus versos. Palabras. Palabras que dicen tanto...

Como se arranca el hierro de una herida

su amor de las entrañas me arranqué,
aunque sentí al hacerlo que la vida
me arrancaba con él!

Del altar que le alcé en el alma mía
la Voluntad su imagen arrojó,
y la luz de la fe que en ella ardía
ante el ara desierta se apagó.

Aún turbando en la noche el firme empeño
vive en la idea la visión tenaz...
¡Cuándo podré dormir con ese sueño
en que acaba el soñar!



Alguna vez la encuentro por el mundo
y pasa junto a mí
y pasa sonriéndose y yo digo,
¿como puede reír?

Luego asoma a mi labio otra sonrisa,
máscara del dolor,
y entonces pienso: Acaso ella se ríe,
como me río yo


Nuestra pasión fue un trágico sainete
en cuya absurda fábula
lo cómico y lo grave confundidos
risas y llanto arrancan.

Pero fue lo peor de aquella historia
que al fin de la jornada
a ella tocaron lágrimas y risas
y a mí, sólo las lágrimas.


Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra se estremece alborozada.
Oigo flotando en olas de armonías
rumor de besos y batir de alas;
mis párpados se cierran... ¿Qué sucede?
¿Dime...? ¡Silencio! ¡Es el amor que pasa!

Sobre la falda tenía
el libro abierto,
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros:
no veíamos las letras
ninguno, creo,
y, sin embargo, guardábamos
hondo silencio.

¿Cuánto duró? Ni aun entonces
pude saberlo.
Sólo se que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo
y nuestros ojos se hallaron
y sonó un beso.
(...)

Creación de Dante era el libro,
era su Infierno.

Cuando a él bajamos los ojos
yo dije trémulo:
¿Comprendes ya que un poema
cabe en un verso?

Y ella respondió encendida:
¡Ya lo comprendo!



Lo siento, la olvidé colgarla, pero por ser la última, y por ser de otro autor, no dejeis de leerla. Pone los pelos de punta. Pinchad aquí.

3 comentarios:

ER BOLLY dijo...

Como mola la entrada, a mi una de las poesias ke mas me gusta de Becquer es la del tragico sainete. Kizá asi se sintio Becquer alguna vez por alguna mujer. Eso pasará algun dia? no lo se, x lo tanto CARPE DIEM

PATRICIA dijo...

jaja. Qué filosófico y poetico te has puesto en este comentario... me gusta esa nueva faceta tuya... jaja. TKMTKM
[...]Pero fue lo peor de aquella historia que al final de la jornada a él tocaron lágrimas y risas, a mi SOLO las lágrimas...

Anónimo dijo...

Simplemente: MAGNIFICA!! me encanta la de cosas k intentas decir con cada frase!! y tambien las poesias de Becquer son xulisimas, él es un gran escritor pero tu no te quedas atrás...Mari Carmen