jueves, enero 31, 2008

Solo un te quiero

Solo una última cosa que decirte.
Solo una última frase más.
Solo una última palabra de amor
que al corazón te ha de llegar.

domingo, enero 13, 2008

DESAPARECER AL TIEMPO



Un momento, o una eternidad. No podía controlar el tiempo cuando eras tú quien me miraba.
Tu mundo te rodeaba, te separaba de mi, intentando en vano hacerme creer que jamás serías mio. Yo seguiría intentándolo.
Solo una imagen recuerdo a cada instante: tú y ella, viviendo como yo quisiera que vivieras conmigo. Y veo tus ojos, mirando a los mios. Quizás fue amor lo que intentabas decirme con ellos, pero que importaba eso si no era yo quien te poseía aquella noche.
Tenía tanta rabia dentro, la sangre me hervía, y la ira se apoderaba de mi. La veía ocupar mi puesto a tu lado, ocupando el lugar de mis manos, de mis labios, de todo mi cuerpo.
Necesitaba reunir la valentía para acercarme y decirte la verdad en ese eterno instante.
Pero el tiempo volvió a desaparecer derepente, y te acercaste a mi mente calmando todos mis sentidos. Un fuego abrasador rozó mi mano en un instante, la llenó de frío, y de una sensación que me permitió creer que jamás estaría sola.
Al recuperar la cordura te vi ya lejos, parando tan solo un momento para volver la vista y buscarme entre la gente. Separé todos mis dedos y vi esa carta sobre ellos.
No la leí nunca, no era necesario.
Salí a tu encuentro, estaba dispuesta a todo. Mi corazón latía fuerte, ni si quiera sentía el aire entrar. La gente desapareció, no existía el dolor, ni la muerte, ni ese miedo al fracaso que hasta ahora me había movido en mi camino a ti. No había límites, ni fronteras. Ya no quedaban los deberes, ni las obligaciones, ni esas barreras que te alejaban de mi. No quería dejar de sentir esa sensación de plenitud al saber que era yo la elegida y que eras tú quien me eligió.
Pero te vi. En sus brazos y en su boca. Mi cuerpo se volvió rígido, y mi garganta también. Miles de puñales vinieron a clavarse en mi corazón, y la vista se nubló por días. La boca se quedó seca y mi mis flujos vitales dejaron de correr.
Quizás llegué a morir en esa noche en la que no llegaste a descubrirme allí, en tu afan de engañarme. Ni si quiera tu carta leí. Solo quería borrar de mí el más triste momento sentido.
Necesitaba por un momento, volver a peder la noción del tiempo, volver a soñar contigo, volver a creer que esa noche no existió.

martes, enero 01, 2008

Noche de ilusiones

A veces, hay poesías que no deben revelarse al mundo, y solo en mi corazón deben estar. Este post va dedicado a esa poesía que hoy, por prudencia, no debo revelar.
Y mientras tanto, continuo con este amor platónico que me acompaña a cada rincón del mundo, y que en esta noche, me devolvió a la cama llena de ilusiones. Aunque quizás todos esos recuerdos que en esta mañana me llenan de alegría fueron solo producto de mi imaginación, aunque quizás todos esos recuerdos fueron realidad.
No puedo aguantar ni un solo día sin saber lo que piensas sobre todo esto, lastima que ayer desaprovechara la mejor oportunidad que el destino me pudo proponer para tan siquiera hablarte.
Pero seré paciente, solo quedan unas horas para volverte a ver en ese infinito donde nuestras miradas se cruzan, tú en tu mundo, yo en el mío, unidos por un sentimiento del que no estoy segura, y menos aún si tú lo sientes también.