miércoles, septiembre 12, 2007

Una carta al cielo

Había muchos retos por superar para que esa carta llegara a su destinatario. Él vivía, de alguna manera, en un cielo que reinaba al otro lado de este enorme charquito de 3850km.
No estaba segura si de verdad merecía la pena tanto esfuerzo por un imposible, pero tan decidida estaba que puse mi empeño e ilusiones en ello.
Lástima que aquella tarde no me pudiera despedir, me duele tanto como este continuo ronroneo que me apresina el pecho y durante algunos segundos, no me deja respirar.
Espero que de alguna forma nuestras miradas se crucen algún día. No importa el donde, cuando o como, si nuestros corazones ese instante son uno, todo esto habrá merecido la pena, incluso si mi vida en ello me dejé.