viernes, abril 20, 2007

COMO UN PUÑAL

Llegué a casa, llevaba tantas horas deseando que el mundo me dejara a solas. Metí la llave en la ranura y las lágrimas ya comenzaron a derramarse por mis ojos. Me dejé caer sobre mi cama, el llanto me asfixiaba a esas alturas. Intentaba caminar para calmarme, pero al dejar mi mente en blanco acudías a mis recuerdos y mi tristeza se hacía aun mayor.
El aire comenzó a faltarme, una fuerza enorme me aprisionaba el pecho, estabas clavado como un puñarl en este corazón insensato que dio toda su vida por ti.

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