viernes, enero 12, 2007

PALABRAS. PARA MI PROTAGONISTA DE NOVELA.

¿Alguna vez os habeis puesto a pensar cuales han sido las mejores palabras que te han dicho nunca? Yo si, hoy me senté tanquila, y lo medité, llegué a una conclusión, fueron estas:

Tú sabes que tu le interesas a la gente, y que tienes algo especial que nose que será que eso aprisiona al que te conozca y ya no se puede uno escapar de ti. Y en el fondo eso te gusta, que seas inolvidable.

Gracias a todos aquellos amigos que nos dicen cosas que nos hacen pensar, que nos hacen reflexionar, y sobre todo, a los amigos que nos hacen reir, disfrutar y ser felices. Tú también serás inolvidable.

Un corazón roto, como él de Rosa.

Esta carta la escribí aquella tarde al llegar. Que ganas tenía de quedamre sola para que el mundo me dejara llorar...

Que dolor tan fuerte llena el alma cuando ves que tus ilusiones se dan por perdidas, y ves que tu mundo se derrumba, y ves que nada era como parecía.
Al principio ríes, creyendo que todo es una cruel broma, y no piensas, el corazón no ha tenido tiempo a reaccionar.
Después reflexionan sobre que pasa, como tu vida se ha perdido entre mentiras, como has muerto de una sola puñalada a tu pecho.
Algunas verdades duelen tanto, se sufre tanto con ellas, que el corazón no resiste la estacada.
¿Cómo reaccionar entonces si tu vida, alma y corazón están muertos por amores que no merecieron la pena?
¿De que sirve en este momento la cultura, la salud o el dinero? ¿De que me sierve escribir lo que siento si jamás lo sabrás?
¿De que me sierve quererte? ¿Me sierve solo para sufrir?
Ojalá pudiera ser mejor, ser más guapa, más lista, más simpática, ojalá pudiera ser suficiente...

¡¡¡OJALÁ ME AMARAS!!!


La dedico, como escribí en la primera poesía que compuse en mi corta y larga vida, a todos los corazones rotos sin que se les pida perdón. El mio es uno de ellos, el tuyo Rosita también. No te preocupes por tonterías como esa...

lunes, enero 08, 2007

SI HUBIERA ACABADO ASÍ... para Alicia, que lo tuyo si acabe así...

Se acabó, dijo. Y ya no hay marcha atrás.
Comencé a gritar en silencio, a llorar sin lágrima, a llamarte sin decir tu nombre. Y el tiempo se detuvo. El cuerpo me temblaba, no me salía la voz.
Pregunté cuando. Hacía dos días que era digna de tu amor.
Corrí, hasta llegar a una esquina alejada del mundo que nos rodeaba, ya podía decir nos. Ya podía decir juntos, algo en mi interior decía que lo habías hecho por mi.
Mi móvil vibró, y vi tu nombre en la pantalla, que apareció como si de un ángel se tratara. Pregunté que querías. No hablabas. Te grité por que me hacías tanto daño, por que no podía dormir por las noches, por que si cerraba los ojos te veía solo a ti, por que si pronunciaban tu nombre mi corazón se paraba, y al verte, oh, al verte... millones de abejas comenzaban a revolotear a mi alrededor, a hacerme el mismo daño que me hacía tenerte presente.
No quería seguir escuchando, si ahora aceptaba, corría el riesgo de volver a sufrir, de volver a morir. Aunque ya me estaba muriendo.
Te quería, te quiero, pero que decir de ti? Si un día me quitas la vida, y a al siguiente me la das, si un día me rompes el alma, y al otro intentas arreglarla con palabras que de nada servirán.
Pero dije si, y un si que se desvaneció en el aire que flotaba, en un ambiente que me rodeaba de ti. Sentí tus besos en mi cuello, tus manos en mi cuerpo... Y colgué.
Aquella noche nos encontramos, ni si quiera hoy, después de tanto tiempo puedo explicar que pasó, tantas sensaciones juntas, tantos sentimientos que me atraparon para siempre. No dijimos palabra alguna, solo ámame.