domingo, junio 12, 2016

En Siegen.

Siegen es uno de los lugares con menos horas de sol al año en Alemania. Desde aquí, el sonido de los truenos se confunde a diario con los ecos de las fábricas que se reparten por la rivera del río.
A pesar de todos esos sonidos, el silencio reina la mayor parte del tiempo en el valle, convirtiéndolo en el lugar más solitario y lleno de paz en el que nunca había estado.
Alejarte del resto del mundo, de todos tus seres queridos, te ofrece una perspectiva diferente de ti mismo. Te replanteas si merece la pena sufrir por la gente que te rodea, o es mejor dejarlo ir y empezar de cero.
Hacía muchos años que no me iba a la cama entre lágrimas. Meses que no escribía mientras lloraba. No es la primera vez que había dejado de escribir, ni esta será la última vez que vuelva a la escritura para cambiar mi vida.

domingo, marzo 29, 2015

Tu sonrisa

Tu sonrisa.
Tus ojos.
Justo al final, cuando creo que ya no puedo soportar ni un segundo más sin ellos, mi mente los devuelve a mi, en forma de flashes.
Me engaña.
Me hace creer que puedo morder esos labios. Mirar a esos ojos tan de cerca...

Pero tú no estás aquí. Y esa parte de mi que se mantiene cuerca, que me susurraba al oído que todo esto era una simple locura, ahora me grita que esos ojos, que esa sonrisa, son solo un producto de mi imaginación.

Si te tuviera aquí,
¿qué te diría?
Que ahora lo tengo claro. Tan claro como el agua.
Tú eres lo que llevaba tanto tiempo esperando.

Una carta de muerte

Los perros comenzaron a ladrar, concientes de la barbaridad que estábamos a punto de cometer.
Somos crueles. Nostros, los humanos. 
Nos consideramos el mundo civilizado y somos los seres más brutales del planeta.
Alejamos a nuestros enfermos de nosotros en hospitales sin alma, los enterramos lejos, muy lejos, y después tapiamos sus tumbas para evitar que el olor de la muerte nos recuerde lo cerca que está nuestro final.
A ella también se la llevaron a un sepulcro oscuro y frío. 

Sabemos que no somos inmortales, y a pesar de eso... ninguno de nosotros piensa jamás en su muerte hasta que está tan cerca, que ya no hay marcha atrás. Ninguno de nosotros quiere ser enterrado en un cementerio plagado de tristeza y desolación, pero sin embargo, cuando es uno de nuestros amigos o familiares quien muere, los alejamos de nuestras vidas y los abandonamos en la necrópolis.

Yo no quiero morir, ni ser enterrada. Tampoco quiero ser olvidada. Pero no será suficiente escribirlo para conseguirlo.

lunes, noviembre 17, 2014

El temor a la despedida

Ni un solo beso.
Ni si quiera una última caricia.
Bajo la lluvia helada de la estación, con las primeras luces del alba, nos despedimos.
No quise tocarte. Demasiado devastador sería verte montar en ese tren. Volver a sentir tus manos sobre mi cuello sería insoportable.
Me quedé muda y fría, llorando escarcha como lo hacía aquella mañana de enero. No quería creer que te marchabas.




[...]


Dejé pasar los días. O los meses, lo cierto es que no lo sé. Como la loca de San Blas volvía cada día a la estación. Miraba embelesada las luces cegadoras de los trenes esperando verte bajar de un vagón.
Deseaba que de repente me miraras con esos ojos avellana y sonrieras.

Y volviste. Aunque tan cambiado, que ni si quiera pude reconocer tu sonrisa, tu olor.  Esa forma de mirar que me derretía.
En algún lugar de tu viaje, habías dejado que tu dulzura se amargara. Habías convertido a mi príncipe en tu
bestia.



lunes, abril 14, 2014

Tu sonrisa

Y si alguna vez tienes que dejarme, sé que solo será una broma cruel del destino.

Destino.

Maldito bastardo que sabe que no podría vivir sin tu sonrisa.




"Y sacas al Sol las pestañas y el mundo florece
Eres el rayo de mayo, mis letras, tus cremas, cantando en el coche"

viernes, septiembre 20, 2013

Aquel verano.

Aquel verano no debió acabar nunca.
Las noches contemplando las estrellas.
Los paseos a media tarde.
Las siestas interminables hasta que caía el sol.
No necesitamos contemplar el mar para tener la felicidad absoluta.

Hoy la mañana ha necesitado tres días para conseguir amanecer y la luna lleva escondida desde entonces.
El mundo ha cambiado y se vuelve insoportable desde que decidiste irte.

Una llamada no es suficiente. Los recuerdos vuelven, me torturan, me ahogan cuando intento dormir. Cierro los ojos y todos esos momentos regresan como un flash que me ciega. Todo retorna, menos tú.

Ya no hay un beso antes de dormir, ni un beso al despertar. No encuentro la calidez de tu cuerpo en ningún sitio, ni el lugar donde se esconden tus labios cuando sonríes. La forma infinita de tus ojos. El olor de tu pelo. La seguridad de tus brazos. La debilidad de tu oreja.

He perdido el rumbo, un motivo por el que seguir. Te he perdido a ti, y aún peor, ya no logro encontrarme a mi.

domingo, marzo 10, 2013

Oscuridad

Ya no tengo miedo a la oscuridad.
El silenico.
El olvido.

He pasado mucho tiempo pasenado por el límite. Sin preocuparme por la caída.

Ya no tengo miedo al miedo.
La muerte.
El desamor.

Lo que me horroriza, lo que me consume... Lo que me obliga a pasar las noches en vela y me asfixia cuando cierro los ojos es algo que ya no tiene remedio.

Estamos muertos. Estamos muertos desde el mismo instante en que vivimos.
Yo solo temo a la vida, y la lenta agonía que me lleva a perderla.

Foto by:  http://www.mundofotos.net/usuario/_tinkerbell_